La ciudad Charra

Hace unas semanas, mi amiga Lara volvió de Inglaterra y por fin pude volver a ver sus rizos. Allí conoció a David y tener a los dos por aquí ha hecho que el verano sea más verano, más de barrio, más de piscina hinchable, más de helados.

Han pasado ya cuatro años desde que dejamos de vivir en la misma ciudad y aunque echo de menos no verla cada día, cuando se produce el reencuentro, sé que nada ha cambiado y que seguimos siendo las mismas idiotas que paseaban por el barrio de La Vega a una velocidad terriblemente lenta, comiendo demasiados dulces e imaginando que cuando tuvieramos 70 años nos sentaríamos en algún banco del barrio a contarnos la vida como marujas. Creo firmemente que eso ocurrirá, pero mientras tanto soy feliz viéndola crecer, aprender y querer. 

Lara es mi mejor amiga. La de siempre, la que me conoce, la que me critica, la que me anima, la que me hace reír y alguna vez llorar.

Como David no tiene la suerte de ser charro, pensamos que estaría bien dar una vuelta por la ciudad y subir a las alturas, ¿venís con nosotros?