December diary - Day eight

Adoro desayunar. Pero desayunar de verdad, con tiempo, tranquila y a lo grande. A veces puedo estar una hora preparándolo y comiendo, en serio. Con mucha parsimonia, disfrutando del que posiblemente será el único momento de tranquilidad del día.

Tostadas, cereales, magdalenas o bizcochos caseros, gachas de avena con fruta, yogures con granola, zumo de naranja... Cualquier cosa. Eso sí, siempre dulce. Comer salado por la mañana siempre me ha parecido raro.