Las bondades de la cámara digital compacta

Toma titulazo que me he marcado con esta entrada. Dejadme que me explique: Como ya sabéis, he pasado parte de las vacaciones en Salamanca, disfrutando de la familia y de Vilma. Una noche salí con mi madre a tomar algo y dar un paseo por la ciudad cuando se me ocurrió la maravillosa idea de hacer unas fotos en la plaza mayor, a lo turista. Como estábamos las dos solas y yo, la reflex, personalmente, no se la dejo a cualquiera, le hice una a mi madre y luego ella me hizo una a mí... o lo intento. Puedo deciros que estuvimos más de veinte minutos haciendo fotos. Imaginaros la escena, dos mujeres durante un buen rato tomando la misma foto una y otra vez, yo posando de la misma manera y mi madre intentando averiguar como hacer una fotografía con esa cámara del demonio...¡un espectáculo! 
Borrón, desenfoque,, mal encuadre, mala luz.... al final acabe haciéndome un autorretrato o selfie para salir del paso y tener una foto en la plaza. 
Las risas no faltaron, eso sí, y para no rendirnos cambiamos de sitio y algo salió. Juzgar vosotros mismos:



 La selfie tampoco es que esté muy lograda la verdad, vaya dos.


La conclusión que saco de todo esto, es que si queréis hacer turismo y vais con negados de la tecnología como mi madre (lo siento, mama), es que os compréis una cámara compacta de esas que enfocan solas e ir tirando, que al menos el recuerdo lo tendréis.
Después de esta anécdota solo decir que yo soy una repipi y una controladora y seguro que saque a mi madre de quicio haciéndole repetir la foto miles de veces para que saliera como yo quería, así que ¡gracias mama!
Ahora de regalo, unas fotos de Vilma, ¡cómo no! Besos