Vilma

Tengo que decir que no soy muy fan de las celebraciones navideñas en el sentido más tradicional de la palabra. Lo que yo celebro es la reunión con los amigos y la familia, el descanso de la rutina y lo más importante: Los banquetes navideños. Me encanta comer, adoro pensar en recetas, ponerlas en práctica y cocinar para todo el mundo, llenarles el estómago y tenerlos contentos y felices.

Tampoco soy una fan del momento: ¡Feliz año nuevo! Para mí el año termina en agosto y comienza en septiembre. No creo en que el 31 de diciembre seas una persona y el 1 de enero, por pura magia, seas otra y todo cambie. Lo que sí me gusta son los propósitos, esos que no cumples nunca, o las lista de lo mejor y lo peor del año, ya que pones tu vida en perspectiva y ordenas las ideas y los objetivos. 

De estas vacaciones, sin duda, me quedo con esa carita bonita de las fotos. 

Mis padres se encontraron a esta peludita de color canela hace menos de un mes en la calle. Fue un flechazo a primera vista. Debo decir que llevo TODA mi vida pidiendo un perro por reyes y nunca me lo encontré debajo del árbol. Llegué a un punto en el que ya me daba igual un perro, un gato o hasta una rata. Solo quería algo peludo que abrazar y mimar. El caso es que me he ido de casa hace más de un año y justo ahora mis padres meten un animal en casa, cuando ya no estoy yo. Pese al dolor de no poder estar con Vilma (la gatita) los 365 días del año, estoy muy contenta de que mis padres la adoptaran. Las vacaciones han girado en torno a ella: ¿Dónde está Vilma?, ¿Y la gata?, ¿Qué pasa gorda?, ¡Ay que bonita! y demás chorradas con voz de bebe, como si el animal fuera tonto (o te entendiera). 

Después de este cuento de Navidad de Charles Dickens, voy a seguir las convenciones sociales y hacer una lista de propósitos para el 2014, que los cumpla o no es otra cosa, pero lo bonito es hacer la lista (¡Vivan las listas!):

1. Salir mucho más a correr (ya me he comprado el kit de Barbie runner en Decathlon).

2. Hacer fotografías todos los días (que para eso estoy estudiando fotografía).

3. Ver menos la tele y leer mucho más (la montaña de libros de la mesilla de noche de mi novio es bastante intimidante). 

4. Viajar a tantos sitios que no me queden días al año para hacer otra cosa (este propósito queda ya descartado).

5. Dejar de comer tantas porquerías, tanto dulces como saladas y volverme vegetariana (sé que esto no va a ocurrir... ¡hola jamoncito!, pero sí bajar el consumo de productos animales).

6. Así como digo que quiero dejar de comer porquerías, también quiero hornear más. Si como marranadas quiero hacerlo bien.

7. Ver más cine (no me quejo de todo el cine que veo, pero nunca es suficiente la verdad). 

8. Aprender a tocar un instrumento o aprender a dibujar (solo pido que no me duelan los dedos con las cuerdas de la guitarra o que cuando pinto ojos no parezca que están enfermos de conjuntivitis). 

9. Disfrutar más de la vida en Soria (tiendo a concentrarme en los negativo cuando seguro que hay muchas cosas positivas de las que no me doy cuenta).

10. Seguir haciendo yoga (estos meses de otoño me apunte a yoga y la verdad es que es una maravilla. Durante mi adolescencia hacía y me sentaba genial, por lo que retomarlo fue un acierto).

11. Necesito actuar (toda mi vida he sido una teatrera, la actuación ha formado parte de mí desde siempre y es algo que me sale de manera natural. Desde que vivo en Soria no me he subido a un escenario y lo echo tanto de menos que duele).

12. Debo concentrarme más en las cosas bonitas que me rodean y dejar los miedos de lado (posiblemente éste sea el propósito más difícil de cumplir).

13. No quiero ponerme enferma ni un solo día en este año (ya he llegado a mi cupo).

14. Y por último, actualizar más este blog.

Muchos besos a todos y que disfrutéis del resto de las vacaciones.